Pascua quiere decir pasaje o tránsito en hebreo, y es innegable la resonancia simbólica que estas palabras tienen para nosotros, pues aluden claramente a la idea de pasar o ir de un lugar a otro, que es el sentido que también tiene la iniciación, concebida como paso o peregrinación de las tinieblas a la luz, o de la ignorancia al conocimiento.
Pasión, muerte y resurrección son los estados sucesivos y a la vez simultáneos del camino iniciático. Con el sacrificio se recrea el mundo, en virtud de que sacrificado y sacrificador se identifican entre sí y con el acto mismo del sacrificio. La sangre que surge del cuerpo sacrificado fecunda la tierra, que podríamos ver aquí como el corazón.
Índice:
El Tricornio Pág. 3
¿Veterotestamentario?, Pág. 8
Et tenebrae eam non comprehenderunt, Pág. 15
El Oriente espiritual en el RER, Pág. 18
Redacción:
Caballeros del Mediodía 189
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